Fui invitado por el Grupo Más a conocer la propuesta de Goldfield & Banks en el espacio de Edición Privée. Si bien el evento giraba en torno al lanzamiento de su nueva fragancia de rosas, toda la colección estaba dispuesta para poder recorrerla completa y entender el universo de la marca.
Como es habitual en los encuentros organizados por Edición Privée, el evento contó con un catering cuidado de tragos y bocaditos, acompañando una experiencia más relajada y social. El ambiente también fue el de siempre: un círculo cercano donde se mezclan amigos, modelos, perfumistas y creadores de contenido, generando un clima distendido pero alineado con la estética de la perfumería de nicho.
En cuanto a los perfumes, mi impresión fue clara: son intensos, pero no invasivos. Tienen presencia, pero sin saturar. Predominan perfiles muy florales y botánicos, con una construcción que se siente natural, como si capturaran paisajes más que notas aisladas. Hay una identidad coherente en toda la línea.
Me quedo con eso: una marca que no busca impresionar desde el exceso, sino desde el equilibrio. Detrás de Goldfield & Banks hay una identidad muy clara: la mirada de un perfumista francés que toma la riqueza botánica de Australia como inspiración. Esa combinación entre técnica europea y materias primas australianas es lo que termina definiendo el carácter único de la marca.