Personalmente siempre fui más de ir a ver ópera. Es el género que más disfruto cuando voy al Teatro Colón. Sin embargo, a principio de año decidí sacar también el abono de ballet porque me pareció una buena oportunidad para conocerlo mejor y porque siempre es divertido ir al teatro. ¿Acaso a alguno de nosotros no nos gusta ponerse un pantalón sastrero o maquillarse lindas, en el caso de las mujeres?
El martes pasado fui a ver la obra que inaugura la temporada de ballet: El lago de los cisnes. Y tengo que admitir que la experiencia me sorprendió muchísimo.
Desde el comienzo fue muy emocionante. Algo que me llamó particularmente la atención fue la capacidad que tiene el ballet para transmitir emociones y sentimientos sin palabras. Todo se comunica a través del movimiento, la música y la expresión corporal de los bailarines. En varios momentos realmente se siente la tensión, la tristeza o la alegría simplemente mirando cómo se mueven en escena.
También me impresionó la cantidad de bailarinas en el escenario y cómo se sincronizaban entre todas. Un momento que me llamó gratamente la atención fue en la tercera parte, si no me equivoco, donde apareció una coreografía con una fusión de flamenco y ballet.
Finalmente, yo estaba sentado del lado izquierdo del teatro y, por ese ángulo, no llegué a ver exactamente cómo fue el momento en que Odette se sacrifica para vencer al hechicero malvado. Aun así, la experiencia general fue espectacular. La música, la puesta en escena y el nivel de los bailarines hacen que todo el espectáculo valga totalmente la pena.
Ahora me queda la curiosidad de saber qué les pareció a otros que también hayan ido.
¿Ya tuvieron la oportunidad de verla?
¿Les gustó la puesta de este año?
Y otra pregunta que siempre genera debate en el Colón:
¿qué opinan del catering? ¿Aprovecharon el entretiempo para ir? Me interesa saber si vale la pena o si prefieren quedarse en la sala. En mi opinión está bueno para tomar algo, pero la comida es muy cara para lo que es y no vale la pena.